~Información ^o^~

Post de instalación de Ijiwaru My Master + Parche aquí~

(Nota 1: Hasta ahora están traducidas sólo las rutas de Ryuka, Leon, Eins y la parte común Delta-Evans, así que no se sorprendan si de pronto empieza a salirles todo en japonés D:)
(Nota 2: En este post estará siempre el parche más actualizado, así que NO es necesario que resuba ningún archivo en ningún otro post. Lo digo porque me han llegado muchos mensajes pidiendo que resuba archivos en posts que ya tienen como 2 años -.- )

Antes de hacer alguna pregunta en los comentarios o en la caja de mensajes, revisen este post de preguntas frecuentes, quizá la respuesta que buscan esté allí :3

IMPORTANTE: Todos los juegos que suba estarán en JAPONÉS, NO en español ni en ningún otro idioma (excepto IMM, claro).

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Hola, bienvenid@s a mi blog :'D

En un principio creé este espacio para subir todas las cosas que produzco, esto es, mis escritos y mis dibujos... Y cualquier otra cosa que pudiera salir y tuviera ganas de compartir :'D

Pero resulta que, desde que inicié mi proyecto de traducción del juego otome "Ijiwaru My Master", comenzaron a llegar un montón de personas interesadas en ese tipo de juegos... A esa altura decidí transformar este blog en un espacio dedicado a los juegos otome-- Donde compartiré traducciones, reseñas, opiniones y algunas descargas de esas historias que tanto me fascinan *o*

Siempre he querido hacer algo para que los otome se hagan más conocidos por los hispanoparlantes-- Creo que con esto estoy haciendo mi aporte x3

Espero que les guste esta nueva imagen y contenido del blog, que lo disfruten y me dejen sus comentarios, críticas, sugerencias y demases :D

~Izumi~ ^^=

~Trabajo en progreso x3~


En este espacio voy a ir anotando todos los proyectos en que esté trabajando y el grado de avance que llevo en ellos. SI NO APARECE NADA NUEVO AQUÍ ES PORQUE NO HAY NADA NUEVO. Así ya no tendré que responder una por una a las personas que pregunten cuándo habrá actualizaciones de IMM C:

[19 de Agosto de 2015] Hiatus hasta nuevo aviso ・ω・


- [Under the Moon] Novela visual, introducción (33/184 archivos, 17,93%).

- [Ijiwaru My Master] Novela visual, ruta de Delta (40/69 archivos, 57,97%).

- [Amnesia] Anime, Capítulo 11 (10% aprox)

- [Kuro to kin no akanai kagi] Serie de OVAs, Episodio 2 (0%, ni siquiera he visto el OVA todavía -w-)

- [Diamond Heart] Mi propia novela visual, resumen bien general de cada ruta.
(Introducción: 40% aprox; Dimitri: 10% aprox; Ethan: 20% aprox; Moebius: 35% aprox; Drei: 55% aprox; 13 de 16 finales *o*)

- [Heart no Kuni no Alice] Novela visual, reseña de la ruta de residencia de Ace (1% aprox :'D)

- [Real Rode] Novela visual, reseña de la ruta de Lukia (0% TwT)


domingo, 21 de febrero de 2010

[100 Temas] #84 "Él"

#84 “Él”
Por Ichikawa Izumi


Notas: Éste es un fic de MapleStory que escribí hace miles de años y recién hoy me decidí a terminar... Me faltaba arreglar unas cosas y escribir unas... dos líneas xD Y... seeeh, fic de MapleStory, Neinheart x Cygnus, YAY!! 8D Para que vean que a mi mente le dan tres datos interesantes y se empieza a imaginar la media historia xD


La idea era escribir el tema 84 y 85 acoplados. Narrar desde el punto de vista de Neinheart el tema 84 "Él", y contar la misma historia pero desde el punto de vista de Cygnus en el tema 85 "Ella". Ojalá cumpla con lo que pretendo ='D
  

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A lo lejos, al otro lado del enorme cristal, estaba Irina lanzando flechas a unos blancos para practicar. Oz se le acercó corriendo, al parecer a contarle algo que consideraba muy interesante, pues movía los brazos de arriba a abajo seguramente insistiendo en que la escuchara. Al primer tiro que Irina falló, se dio vuelta por fin a mirarla y muy enfadada le indicó con el brazo que se fuera a molestar a otra persona, para luego seguir entrenando.

Sin desanimarse ni un poco, Oz se dirigió hacia Mihile, que estaba sentado en un tronco cortado varios metros más allá, limpiando su espada. Los vimos conversar, pero al parecer él tampoco estaba muy interesado en la historia, porque al cabo de un rato dejó lo que estaba haciendo y la quedó mirando fijamente con el ceño fruncido y sin contestar nada de que lo que ella decía. Justo cuando empezaba a poner cara de pena, Hawkeye la llamó desde lejos (supongo, desde dentro del castillo no podíamos oír nada) y ella volteó y le gritó algo con la cara llena de risa y dando saltitos. Esta vez la noticia sí alegró a su nuevo interlocutor, quien le contestó algo sonriendo y se echó a correr hacia Oz, cosa que ella también hizo. Cuando se juntaron, Hawkeye la levantó en sus brazos y comenzó a dar vueltas con ella.

- Cuánta energía tiene Oz, ¿verdad? - comentó Cygnus, que estaba bordando sentada frente al gran ventanal.
- Sí. Demasiada, diría yo - le contesté.
- ¿Por qué? - Mi princesa levantó su vista de la aguja, me miró, se rió y finalmente volvió a su bordado - A mí me agrada su forma de ser.
- Sinceramente, a mí me agrada cuando está lejos.

Mi princesa se volvió a reír, esta vez con más ganas que antes. Por alguna razón, a mí también me dieron ganas de reír, pero no lo hice. No se suponía que debiera hacerlo. En vez de eso volví a dirigir la vista hacia el jardín.

Ahora Oz estaba jorobando a Eckhart... Él estaba arriba de un árbol, sentado en una rama, y aun sin escuchar nada supe que le estaba respondiendo a la chica cosas no muy simpáticas. Hawkeye y ella al parecer querían que bajara para algo, y como Eckhart no les hacía caso, Oz se teletransportó hasta la rama donde él estaba. En el mismo momento en que la chica apareció arriba del árbol, la rama se quebró y se fueron los dos al suelo. No pude evitar reírme por lo bajo, y pensé que Cygnus tampoco podría evitarlo, por eso volteé a mirarla cuando no oí nada.

- Debe ser genial tener amigos tan cercanos... - me dijo ella cuando nuestras miradas se juntaron. El sol brillaba en su pelo dorado. Sólo allí.
- Lo dice como si no tuviera amigos. Todos ellos son sus amigos también.
- Sí... Sé que ellos me quieren mucho y se preocupan por mí. Yo también los quiero mucho, pero...

Mi princesa dejó su bordado a un lado, se levantó de su silla, avanzó hacia el ventanal y se quedó de pie frente a él. Junto a mí. Tardó mucho en volver a hablar.

- Todos me tratan con tanto respeto que a veces me parece que no soy una persona.

Un ángel, eso es lo que es. Un ángel elegido por los cielos para sostener este mundo, para proteger a todos y cada uno de los seres que habitan en él. Para amarlos a todos. No sólo a unos pocos. Menos a sólo uno. Por supuesto que una criatura divina como ella merece respeto.

- Yo también soy una persona - continuó ella.

El sol todavía brillaba solamente en su cabello. Sus ojos se veían cada vez más nublados. Deseaba hacer algo para que la luz volviera a ellos. Apreté con fuerza las manos, pero aparte de eso no me moví ni un centímetro.

Me encantaría que fuera sólo una persona.

- Soy una persona como todo el mundo, también necesito... sentir a alguien cerca. Por eso a veces me da envidia Oz. Ella puede abrazar a sus amigos cuando se le dé la gana sin que nadie le diga que está mal, y siempre se ve tan...

Ya no pude soportar más escuchar su voz temblar de esa manera, ver sus ojos así. Tan grises, nublados, a punto de llover. Por eso la abracé. La apreté contra mí, deseando que la opacidad se fuera. No es preciso que tenga envidia de nadie. Si necesita abrazar a alguien, si necesita sentir a alguien cerca, que sea a mí. No tiene ni idea de cuánto ansío estar cerca suyo.

Es absurdo que un sentimiento como éste esté mal...

- ¿...Sí?

Luego de sujetarla unos instantes, disminuí la fuerza en mis brazos para que ella pudiera alejarse un poco y mirarme bien a la cara. Eso hizo.

- ...feliz.
- Si de esa manera puedo hacerla feliz, es usted libre de abrazarme cuando se le dé la gana.

Entonces ella sonrió, con las mejillas rosadas y los ojos brillantes. Logré hacer que la luz del sol regresara a su mirada, que las nubes se esfumaran de ese diáfano cielo. Lo logré. En unos cuantos segundos. Ya no podía pedir más. No debía pedir más.

Si podía hacerla sonreír así sólo con mi abrazo, estaba bien que la abrazara. Si ella necesitaba la cercanía de alguien, yo estaría allí. Siempre. Y ojalá le bastara sólo conmigo.

- Siempre y cuando no haya nadie presente - agregué.

Al escuchar eso, mi princesa puso cara de querer protestar, sin embargo no dijo nada. En lugar de eso, volvió a apoyar su cabeza en mi pecho y se aferró a mi chaqueta con sus pequeñas manos. Yo respondí su gesto acariciando su pelo dorado con suavidad, como si hubiera estado hecho de los hilos más delicados del mundo.

- Perdón - pronunció de repente, con la cara escondida en mi ropa, así que no pude ver su expresión - Por decir cosas tan egoístas.

Es un ángel. ¿Quién podría negarlo?

- Nada de eso. Está bien que piense en sí misma de vez en cuando.
- ¿Pero no se supone que debo pensar en el mundo, y no en mí misma?

Levantó el rostro y me miró directamente a los ojos. Me encanta esa mirada. Dos signos de interrogación celestes pidiendo mi aprobación. Sencillamente adorable.

- Le digo que está bien. Más si se conforma con pequeñeces como ésta - le contesté, ya sin hacer nada para ocultar la sonrisa que había ido creciendo con cada segundo en que la tenía entre mis brazos.
- Pequeñeces... - repitió mi princesa riendo. Luego añadió: - ¿Entonces dices que puedo ser egoísta?
- Puede.
- Si es así... Quiero que te quedes así abrazándome toda la tarde.
- Como desee, mi princesa - acepté sin pensarlo ni un segundo. No sonaba para nada mal.
- ¡Es broma, es broma! - rió ella - ¿No te acuerdas de que tengo mi lección en un rato más?
- Puede estudiar sentada en mis piernas mientras la abrazo.

No sé por qué dije eso. Obviamente no podíamos hacer eso, pero me habría encantado. Ella alzó las cejas y me quedó mirando sin acotar nada.

- Es broma - me apresuré a decir.
- Una broma... - susurró. Luego se echó a reír, con más ganas que cuando yo criticaba a Oz hace un rato. - Neinheart, has cambiado mucho, ¿sabes?
- ¿...Cambiado?

Ahora fui yo quien la miró a ella con una interrogación en los ojos.

- Sí, y eso me gusta mucho~

Le gusta que haya cambiado... ¿Eso significa que antes no le gustaba? ¿O que ahora le gusto más...? Da igual. Está feliz por algo que tiene que ver conmigo. Eso me hace feliz también a mí. Por eso le sonreí. Y deposité un beso en su frente sin darme cuenta. Aquello hizo que brotaran rosas en sus mejillas. Emitió una risa suave y volvió a ocultar su rostro en mi pecho. Nos quedamos así un buen rato, yo con ella entre mis brazos, sintiendo su calor contra mí.

Demasiado y muy poco.

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- ¿Son todos?
- Son todos - repitió la joven aprendiz de mago.

El muchacho que venía con ella me entregó una bolsa llena con los muñecos con que los seguidores del Mago Negro controlaban a los monstruos del metro de la ciudad de Kerning, y que ambos aspirantes habían recolectado. Era la segunda misión que les había asignado y habían cumplido. Demoraron un poco más de lo que hubiera querido, pero cumplieron. Así que marqué los nombres de ambos con un visto bueno, vacié el contenido de la bolsa y me dispuse a contar los muñecos que me acababan de entregar.

- ¡Uwaa, qué adorables! ¿Puedo quedarme con uno?

Mi princesa se había acercado sin que me diera cuenta y observaba a los muñecos con una sonrisa brillante en el rostro. Ahora que los miraba bien, sí, eran realmente adorables, pero nada confiables. Por más inofensivos que se vieran, bien podían contener todavía algo de poder del Mago Negro. Por eso mismo mandé a estos aspirantes a Caballeros que los trajeran a Ereve para investigarlos.

- Me temo que no. Podrían ser peligrosos - respondí mientras regresaba uno a uno los muñecos al saco.
- Pero si ellos los trajeron todo el camino hasta aquí y no les pasó nada...

Una vez más me hablaba con esa voz. Esa voz que usa siempre que quiere conseguir algo de mí, convencerme de algo. Para colmo, ponía esos ojos acuosos y suplicantes que sabe que no puedo resistir. "No, señorita. Esta vez no funcionará".

- Eso no me asegura que no sean peligrosos - repliqué manteniendo mi expresión lo más seria que pude - ¿Qué tal si reaccionan cuando usted los toque? No puedo permitir eso.
- Por favor...
- Ya le dije que no es seguro.

Mi intención era que aquella fuera mi última palabra y ella lo sabía. Pero aun así me tomó del brazo y siguió mirándome con esos grandes ojos celestes... Así que me puse a anotar los detalles de la misión en mi libreta y a escuchar lo que susurraban los aspirantes para distraerme.

- ¿Y por qué? ¡Tú también me dijiste lo mismo! - reclamaba la chica a su compañero - ¿Por qué los hombres tienen que ser así? Se creen que lo controlan todo...
- ¡Porque es nuestro deber proteger a las mujeres insensatas! - le contestó él, elevando un poco la voz. Para mi alivio, eso llamó la atención de mi princesa, que también se puso a escuchar aquella discusión - ¡El señor Neinheart tiene razón! ¿Y si te pasaba algo?
- Si me pasa algo no importa, será MI problema - la muchacha se cruzó de brazos con actitud testaruda, ante lo cual el joven la agarró del brazo y la obligó a mirarle directamente.
- Claro. ¿Y qué hago YO si te pasa algo? ¿Si no puedo ver más una sonrisa en tu cara? ¿¿Eso tampoco te importa??

Con la cara sonrosada, ella depositó delicadamente su mano libre sobre la que sujetaba su otro brazo, dijo "lo siento" y dejó caer su mirada al piso. Casi al mismo tiempo, mi princesa susurró las mismas palabras. Sentí por un segundo cómo se aferraba con más fuerza a mi chaqueta y luego sus pasos alejándose. Cuando volteé, estaba mirando por la ventana. De espaldas a mí. No pude leer lo que decía su rostro en ese momento. Me hubiera encantado saberlo.

Sin dejar de pensar en ello, me guardé uno de los muñecos en el bolsillo, le entregué a los guardias la bolsa con el resto de ellos, y les di instrucciones de que se ocuparan de ellos con mucha precaución. Sí, me guardé uno... Obviamente hice todas las pruebas necesarias antes de dárselo... Es cierto que no quiero perder su sonrisa, como dijo ese joven. Pero también quiero hacer todo lo posible para verla sonreír. Y quiero ser yo quien ponga la sonrisa en su rostro.

En cuanto los guardias se retiraron con el saco, oí que mi princesa se acercaba corriendo, y en un instante estaba a mi lado, depositando un beso en mi mejilla, para luego volver a alejarse corriendo.

- ¡Neinheart, te quiero mucho~! ^^=
- ¿Qué le he dicho sobre las muestras de cariño? - la reprendí, luchando con todas mis fuerzas contra una sonrisa estúpida que de repente quiso instalarse en mi cara.
- Lo siento, no pude evitarlo~

Entonces se despidió de los aspirantes y se marchó riendo muy complacida. Con aquella risa cantarina, armoniosa. El sonido más agradable del mundo. A pesar de que ya estaba muy lejos de mí, todavía podía sentir el calor de sus labios en mi mejilla.

- Usted también la quiere mucho, ¿verdad?

La voz de la jovencita que había traido la bolsa con los muñecos me trajo de vuelta a la realidad. ¿Que si la quiero? Demasiado. Mucho más de lo que debería.

- Si no la quisiera, no estaría aquí.

Al parecer, mi respuesta no agradó mucho a la chica. Me miró con el ceño fruncido un momento, mas luego volvió a sonreír y continuó hablando.

- Se nota... ¿Quién diría que usted podría sonreír así?

Maldita sonrisa estúpida...

- ¿¡Qué estás diciendo, Yukari!? - su compañero la regañó alarmado, y luego se dirigió a mí: - Disculpe la imprudencia de mi novia, señor Neinheart... Ya nos retiramos... Con su permiso...
- ¡¡..........Oye!!

El muchacho comenzó a tirar hacia la salida a la chica, la cual al principio se resistió, mas luego de unos pasos siguió caminando sola. Ambos tenían las mejillas un poco coloradas y ya no se preocupaban de hablar despacio.

- Todavía no aprendes a no hablar de más...
- ¡No dije nada tan malo! Sólo es lo que pienso...
- Pues no se dice todo lo que uno piensa.

Entonces la chica se detuvo y se quedó mirando al piso, arrugando el borde de su falda con las manos. El muchacho alcanzó a avanzar unos pasos de más, pero en cuanto de percató de que su novia se había quedado atrás, retrocedió y depositó una mano enguantada en su hombro.

- ¿En serio estuvo tan mal? - Al sentir el peso de aquella mano, ella levantó la vista y lo miró con ojos inocentes - No lo hice con mala intención... Tú sabes...
- Lo sé - le confirmó con una sonrisa y unos golpecitos cariñosos en la cabeza que le despeinaron las colitas que llevaba y la hicieron inclinarse unos centímetros hacia adelante. - Eres una buena chica.
- ¿De verdad?

De un instante a otro, los ojos de la jovencita se llenaron de luz. Una sonrisa radiante se dibujó en su cara y miró a su novio con rosas en las mejillas. El rostro de él no tardó en ponerse aún más rojo, por lo que dio media vuelta y reanudó su marcha hacia la salida de la enorme estancia.

Supongo que debería comprender.

Claro, yo en su lugar, si mi princesa me mirara con tanta alegría sólo porque le haya dicho que es una buena chica... habría hecho lo mismo. Pero habría sido porque me habría visto obligado a hacer lo mismo. Pero él puede hacer lo que se le dé la gana. ¿Para qué reprimirse? ¿Por qué no apretarla contra él, por qué no besarla como seguro se le antojaba hacerlo si la tenía allí frente a él? A menos de un paso. No en el cielo a miles de kilómetros. Sin nadie entre los dos. Sin millones de personas con quienes compartirla.

Por eso no lo comprendo.

- No del todo - respondió él cuando la chica lo alcanzó.
- ¿Eeeeh? ¿Y eso por qué?
- ¿Crees que no me di cuenta de cómo lo mirabas?

El joven me lanzó una mirada relámpago por el rabillo del ojo, y yo fingí seguir haciendo anotaciones en mi libreta. ¿A mí? ¿En serio...?

- Sé que te gusta, y no me mires con esa cara.

La aprendiz de mago pestañeó varias veces con la vista fija en la cara ceñuda de su novio. Acto seguido, le dio un beso rápido en la mejilla y se echó a reír.

- ¡Te quiero mucho~! ^^=
- ¿Qué...?

Al ver la expresión de desconcierto del muchacho, a la chica le entró más risa y, luego de dedicarle un gesto coqueto, saliendo corriendo del salón seguida de su novio que le pedía explicaciones por el beso.

Entonces cerré mi libreta, dejé la pluma sobre ella y caminé hacia la ventana. La misma ventana que hace un rato mi princesa había atravesado con su mirada celeste. Al otro lado del vidrio había unas criadas que conversaban alegremente, llevando grandes cestas repletas de ropa. Entre ese montón de género, no pude dejar de notar el cuello de un vestido blanco que conozco muy bien.

Debe ser agradable poder expresar tus sentimientos así. Libremente. Sin tener que pensar en el resto del mundo, sin que haya nada malo en ello.

Decir que me siento orgulloso de que mi princesa confíe en mí como lo hace, que me deje saber cosas que nadie más sabe. Pero que aun así no es suficiente, que quiero saber más. Decir que me encanta ver cómo hace feliz a la gente con su sonrisa angelical y su corazón sincero, pero que me molesta y me duele profundamente saber que esa sonrisa y ese corazón no son sólo para mí.

Decir que amo todo eso. Decir que odio todo eso.

Decir que vendería mi alma a cambio de que dejara de ser "la Emperatriz de Maple" para pasar a ser simplemente "mi princesa".

- ¿Señor Neinheart...?

La voz de uno de mis subordinados me sacó de mis pensamientos. Pensamientos imprudentes y egoístas. Llenando y vaciando mi cabeza. Pensamientos que se inflan y revientan justo a tiempo. Justo a tiempo para volver al trabajo, igual que siempre.

Como debe ser.



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- ¡Neinheart, por fin te encuentro!

Mi princesa se me acercó corriendo por el largo pasillo de mármol, con las mejillas muy rosadas. No alcancé ni a abrir la boca para preguntarle por qué me buscaba cuando ya me había tomado de la mano y me llevaba consigo.

- ¿Adónde me lleva?
- A mi habitación. Hay algo que quiero mostrarte.

En unos minutos estuvimos allí. Me dijo que tomara asiento en su cama (literalmente fue ella la que hizo que me sentara) y que la esperara un momento, para luego meterse al vestidor, cerrando la puerta tras ella.

Miré a mi alrededor. Su habitación. Alba, inmaculada. Ser el único hombre que tenía permitida la entrada a ese lugar era un privilegio de un valor incalculable. Por lo menos para mí. El solo hecho de estar sentado sobre su cama, de poder tocar el cobertor que envolvía su cuerpo mientras soñaba todas las noches ya era un privilegio. Haber llegado aquí de su mano y estar esperando sentado en su cama a que salga del vestidor es un privilegio.

Pasé los minutos siguientes con los ojos cerrados, concentrado en el tacto del cobertor y en el susurro de las ropas al otro lado de la puerta.

- Neinheart...

Mi nombre en su voz. Al abrir los ojos, vi su figura angelical frente a mí. Llevaba un vestido blanco, pomposo y liviano, como hecho de fibras de nubes. Guantes del mismo tono, pendientes largos y tacones altos de cristal. Toda una dama.

- Me lo acaban de traer - contó ella - Lo mandé a hacer para usarlo en mi cumpleaños.

Permanecí callado unos instantes, observándola. Tenía las mejillas más rosadas que cuando me tomó de la mano para traerme hasta aquí, y jugaba con el borde de una de las capas de su vestido. Me sorprendió gratamente verla así. Ya me había traido para que aprobara vestidos nuevos varias veces antes, pero nunca se había mostrado tan nerviosa. ¿Habría algo especial esta vez? Quizá. Por eso decidí no opinar nada hasta que ella hablara.

- ¿Sí?
- Pues... que... en cuanto lo vi pensé... "Quisiera que Neinheart lo viera primero que nadie"... Y fui a buscarte... - explicó, con la vista fija en un punto cercano a mis zapatos.

Era extraño. Cómodo e incómodo a la vez.

- Me hace muy feliz oír eso. Es un honor.

Por fin me miró a los ojos. Soltó una risita nerviosa, igual como hace cuando piensa que dijo algo que no debió decir. Yo le sonreí de vuelta, igual como hago cuando quiero decirle que no ha hecho nada malo, que todo está bien. Me puse de pie y, tomándola de una mano, la hice girar sobre sí misma para observarla desde todos los ángulos. Perfecta.

- Se ve realmente hermosa.
- ¿...En serio? - preguntó, pero de repente recordó algo y no me dio tiempo de responder - ¡Ah, falta algo!

Entró de prisa al vestidor y volvió de inmediato, trayendo un gran lazo de seda. Extendió las manos y me lo entregó.

- ¿Me ayudas? Todavía me cuesta atarlo yo sola, no logro que me quede bien...
- Será un placer.

Avanzó mirando al piso, se detuvo frente al espejo del tocador con los brazos extendidos hacia los lados. Esperando con los ojos cerrados. Entonces yo también avancé. Me puse detrás de ella, aparté su larga cabellera dorada hacia adelante y la rodeé con el lazo. Lo ordené trazando su delgada cintura con las puntas de mis dedos e hice un nudo en su espalda. Sé que debí haberlo ido apretando poco a poco para pedirle que me avisara cuando ya fuera suficiente, pero no pude resistir la tentación de amarrarlo con fuerza de una sola vez. Aquello provocó que ella diera un respingo y soltara un leve quejido. Seguro no lo esperaba.

- ¿Demasiado apretado?

No respondió. Simplemente negó con la cabeza, sin abrir los ojos. Cruzaba y descruzaba sus dedos temblorosos una y otra vez. Algo quería decir, pero le estaba costando armarse de valor. ¿Sería eso...?

Aunque me dijo que no le apretaba, solté un poco el lazo de todas formas y terminé de amarrar el moño.

"¿Y si lo hago yo? ¿Si se lo digo de alguna manera?"

Me acerqué a ella hasta que no quedó más que un centímetro entre nosotros. Sin quitar mis manos del lazo, le susurré al oído:

- Listo. ¿Desea algo más?

Un nuevo respingo y un nuevo suspiro. Qué divertido. Estaba seguro de que ahora se alejaría de mí nerviosa, me diría que no y luego cambiaría el tema con una risa más nerviosa aún. Pero no fue así. Oí claramente el tercer suspiro.

- Sí...

Eso fue aún más divertido. La miré a través del espejo. Ya había abierto los ojos y también me miraba, con una cara que ya no podía estar más rosada, con una expresión que me indicaba que no podía creer que sus labios hubieran pronunciado lo que acababan de pronunciar. Así que aguardé a sus siguientes palabras, observándola con las cejas alzadas, impaciente. Quería escuchar de una vez lo que tenía que decirme.

No lo dijo. Sacudió la cabeza como si creyera que con eso podría deshacerse del rojo de sus mejillas, y dirigió su vista al tocador que tenía directamente al frente. Encima estaba el colgante que siempre traía puesto. Lo tomó rápidamente y me pidió que se lo colocara.

Así lo hice. Lo pasé por delante de su cuello y lo abroché con cuidado. Entonces ocurrió. Cuando hice correr la joya por la cadena para acomodarla, Cygnus tomó mi mano con las suyas y la apretó contra su pecho. Su corazón latía con un vigor increíble.

- ¿Lo sientes...? - preguntó. Sus dedos se estremecían con más fuerza que antes.
- Claro que lo siento. Eso tiene un significado, ¿verdad?
- Neinheart...

Acaricié su piel moviendo apenas las puntas de mis dedos. Eso causó que su pecho subiera y bajara aún más rápido, que su corazón latiera con una potencia aún mayor. A mí también me pasaba lo mismo, y me preguntaba si ella lo percibiría.

- Hay algo que tengo que decirte - habló ella por fin, apretando mi mano entre las suyas - No sabes cuántas ganas tengo de que lo sepas, pero... Siento que si te lo digo, tal vez... tengas que alejarte de mí...
- Entonces no me lo diga.
- ¡¡Neinheart...!!

Por fin volteó y ya no tuve que mirarla a través del espejo. Se aferró a mi chaqueta, con los ojos llenos de lágrimas.

- Tengo que decírtelo... ¡Quiero decírtelo! ¡Antes de que ellos...! ¡Antes que...!

No sé si hubo algo que no oí entre todos esos sollozos, o si simplemente no dijo nada más.

- Quiero que lo escuches... Quiero que lo sepas...
- Ya lo sé.
- ¿Eh...?

Primero besé las lágrimas que rodaban por sus mejillas arreboladas. Todas. Una por una. Luego tomé una de sus pequeñas manos y la deposité sobre mi pecho. Sobre mi corazón. Que saltaba tan rápido como el suyo.

- ¿Lo ve? Es igual.
- ... ... ...
- Y lo que ellos digan o hagan me tiene sin cuidado.
- Neinheart...
- Nunca voy a separarme de usted - continué, sin dejar espacio para que dijera nada más - Ni cuando muera. Nunca.

Entonces se evaporó la mayor parte de mi control e hice algo que nunca debí hacer. Tomé a mi princesa por los hombros y acerqué mi rostro al suyo. Traspasando por varios milímetros el límite que marcaba lo más cerca que podíamos estar. Sin embargo, no sería posible decir que aquello haya sido un beso. Apenas rocé sus labios con los míos. Nada más.

Ojalá pudiera sentir el sabor de esos labios. Ojalá pudiera beber más de esas lágrimas, oír más de esos suspiros...

- Ojalá pudiera tener más...

Ése era mi mayor deseo en ese momento. No pude evitar decírselo. Y no debí hacerlo. Porque lo que ella respondió sólo hizo más difícil para mí hacer lo que tenía que hacer.

- Yo quisiera darte más...

Retrocedí y la observé. Sus mejillas estaban completamente en flor, su respiración agitadísima, sus labios entreabiertos, todo su cuerpo temblaba. Y yo tenía que rechazar esa invitación.

Al dar la media vuelta para volver al lugar que me correspondía, algo me lo impidió. Ella había tomado mi mano derecha entre las suyas para retenerme.

- No te vayas. Quédate conmigo...
- Ya es muy tarde, debería descansar - indiqué, manteniendo la voz lo más seria que pude.

Ella permaneció en silencio por unos instantes que me parecieron una eternidad. Duró hasta que finalmente me decidí y comencé a marchar a paso rápido hacia la salida, antes de que pudiera arrepentirme.

- Dijiste que no te importaba lo que hicieran ellos...
- Dije que me tiene sin cuidado, porque no les voy a dar razones para que me alejen de usted. No voy a dejar que eso suceda, así que usted tampoco debe preocuparse.
- ¡¡Pero...!!

Hubo unos segundos en blanco después de aquella exclamación. Al llegar al umbral de la puerta, la miré por última vez antes de salir.

- Tal vez usted no lo sabe, pero... una vez que se empieza, se hace imposible detenerse.

La puerta se cerró detrás de mí. Y al otro lado quedaron las lágrimas, el rubor y los suspiros.

Todo como debe ser.



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ASDSFSDFSADSDASD, cómo estuvo?? ='D
Personalmente, a mí me gustó cómo quedó, sobre todo la última escena ºwº Cuando la leí después de todo el tiempo que el fic pasó perdido entre mis miles de textos, sentí exactamente la sensación que quería que la gente sintiera al leerla =D Así que para mí, quedó bien xD

Y seeeh, la niña de la segunda escena es un descarado self-insert, mi personaje se llama Yukari xD El niño es... quien quiera serlo, no sé x'D 

Estuve a punto de convertir a este fic en mi primer R-18, pero no fue xD El que estoy escribiendo ahora Guilty Gear lo será ='D Acabo de llegar a la parte censurable y a decir verdad tengo un poco de miedo... Es mi primera vez escribiendo lemon y me da terror que quede mal o___o xDD Aunque con tanta visual novel que he jugado ya no debería preocuparme tanto, el vocabulario lo tengo... La cosa es usarlo x'D


Y bueno... No sé si cuando lo termine lo suba aquí... Tendría que ponerle al blog que tiene contenido para mayores y quizá a algunos no los dejen entrar, y no quiero eso D=


Ya lo pensaré TwT


Espero comentarios y asdf, gracias por leer 8D